2 feb. 2011

LA FERIA DEL CARNIVORISMO.

LA FERIA DEL CARNIVORISMO.
He asistido con agrado a los primeros mercados medievales que se celebraron en la plaza de la Corredera y en los que multitud de artesanos y vendedores ambulantes de todo tipo ofrecían sus mercancías. Creo en la venta ambulante. Es una forma de comerciar muy personalizada y directa: el vendedor va a tu barrio, no te desplazas tú a “su barrio” (nada más detestable que la “calle de la moda”, un invento absolutamente estandarizado e impersonal que encontramos con idéntico diseño y con el mismo formato en cualquier ciudad). La venta ambulante, además, contribuye a dar vida a los barrios, algo por lo que apostamos decididamente desde el Decrecimiento; lleva a éstos bullicio, colorido, gentes de otras procedencias...

Los primeros mercados fueron una oportunidad para el encuentro cívico (o al menos así me parecía). Siempre me han sorprendido las grandes fiestas que movilizan a multitudes: cabalgata de reyes, carnaval, semana santa, feria de mayo, y ahora....el mercado medieval. Y siempre he pensado que ese tipo de “encuentros cívicos” contribuyen de manera determinante a cohesionar a las comunidades.

Pero con el paso del tiempo ese espíritu que parecía presidir este mercado se ha perdido totalmente. El mercado medieval se ha mercantilizado de manera extrema. Ahora presiden o dominan este espacio grandes carpas ofertando productos de barbacoa. Las “multinacionales de la salchicha” se han apropiado del mercado y le han puesto su sello. He paseado con desagrado por una plaza que mas bien parecía una gran superficie de la carne a la brasa: costillas, salchichas, chorizos, chuletones...Una auténtica FERIA DEL CARNIVORISMO.

(Abro un paréntesis para subrayar que uno de los grandes enemigos del clima, uno de los factores que más contribuyen a elevar las emisiones de gases de efecto invernadero es la exagerada presencia de carne en la dieta occidental. La ganadería es un gran emisor de gases. Producir una caloría de origen animal necesita 9 veces más energía que producir una caloría de origen vegetal. Si el occidente industrializado redujera la presencia de carne en la dieta hasta no más de 3 raciones a la semana, podrían reducirse las emisiones de gases de efecto invernadero en un 30%).

Punto y aparte merece la crítica a la presencia de rapaces en el mercado: exhibir animales privados de libertad es una crueldad, estén estos enjaulados o no. En el mercado había un buen número de rapaces (hermosísimos animales) atados a un poste. Imaginad la tortura que supone la prisión permanente para animales cuyo hábitat es el espacio y el estrés que supone los ruidos y los disparos de los flashes (se ofrecían como objeto a fotografiar).
Un muestrario bien poco educativo.

Un muestrario de hasta qué punto el animal humano explota sin rubor los recursos naturales y a otras especies animales, en este caso sólo por puro entretenimiento.
Guillermo Contreras Novoa, Grupo Decrecimiento en Equidad Córdoba.

1 comentario:

  1. Coincido contigo en buena parte de lo expuesto. El mercado medieval es cada vez más medieval en el mal sentido de la palabra. Demasiada carne a la brasa, se notaba también que los vendedores iban de un lado a otro, que no eran de Córdoba ni mucho menos...

    Un saludo desde La Condena de Sísifo

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