30 mar. 2010

REFLEXIÓN QUIJOTESCA SOBRE CRISIS Y DECRECIMIENTO

REFLEXIÓN QUIJOTESCA SOBRE CRISIS Y DECRECIMIENTO

En un lugar de La Mancha...

Don Quijote y Don Sancho, como personajes atemporales (lo que también los convierte en aespaciales) charlaban una vez más de las vicisitudes de su mundo y el nuestro. A la fresca sombra de una encina milenaria, bota de vino en una mano, queso y pan en la otra.

-Dime Sancho, qué es eso de la crisis y a que se debe. La literatura al respecto no me satisface y aunque todos la mentan y la temen más que a un nublao, no acabo de entenderla.

-Buena pregunta Quejada. Me temo que un escudero que desconoce la economía y la política de palacio no sea el más ducho en el tema. No obstante es menester barruntarlo, pues es problema de todos.-Sancho empina la bota y con la mirada en el horizonte, mucho más allá de las vides y olivos, prosigue-
La crisis es una recesión económica debida a una falta de liquidez que ralentiza el consumo, que a su vez paraliza la industria y el comercio de todo tipo. Eso dicen con sus palabras pedantes los especialistas en la materia. Yo digo que muchos se quedan sin trabajo y muchos sin casa, que el pueblo tiene miedo y que nada parece indicar un presto cambio. Los dirigentes no paran de reunirse, llegar a supuestos acuerdos prometedores y establecer medidas. Pero hasta éstos se contradicen en como y cuando volveremos a disfrutar de los tiempos de bonanza...

Don Quijote que escuchaba absorto aprovecha la pausa de su amigo para preguntar de nuevo.

-Entiendo Sancho, pero ¿a que se debe? Hace cuatro días comprábamos casas y baratijas, viajábamos a destinos exóticos y hablábamos de ser una de las mayores economías del mundo. ¿Qué ha pasado con el oro?

-Oí decir al maestro de la escuela, que lee prensa internacional, que la crisis es inherente a la estructura del sistema capitalista. Vamos, que organizando así la economía es obligatoria la alternancia del lucro y la miseria, que sube y baja como una noria, por ciclos, y que es desde hace mucho quebradero de políticos y economistas encontrar la cura para las vacas flacas.

-Pero Sancho, ¿Dónde está el oro? No a podido tragárselo la tierra de la noche a la mañana, independientemente de lo que pase en la urnas o en las bolsas.

-El oro amigo mío, poco tiene ya que ver con la riqueza de una tierra, aunque los ricos de la misma lo luzcan en las galas. Cuando nosotros empezamos nuestros correrías, el oro era la moneda de cambio, y su peso la garantía de su valor. Hace menos de un siglo que el valor del dinero es independiente de las reservas de oro, por eso ha podido crecer la riqueza sin precedentes en la historia.

Don Quijote se levanta bruscamente como sacudiéndose la confusión de la cabeza e implora nervioso una respuesta satisfactoria.

-¿Entonces que es el dinero?

-El dinero parece ser un mero acuerdo. Una garantía de que tenemos o dejamos de tener basada en la confianza. Los bancos centrales “ponen en juego” un dinero, este lo compran los otros bancos que a su vez lo prestan a las personas. Dicen además que los bancos pueden dejar más dinero del que compraron y que ese puede volver a dejarse una y otra vez en una proporción increíble. Así se crea dinero que crea más dinero, confiados en que lo que tomaste prestado lo devolverás con intereses y que los demás harán lo mismo. Si no fuera así, si no se devolviera, o si todos quisiéramos sacar nuestros ahorros a una, caeríamos en la cuenta de que ese dinero no existe más que como deuda. No hay billetes para cubrir la mitad de la mitad de los ceros de las cuentas corrientes. Ignoro si bienes que lo pudieran respaldar. Es un juego complicado a propósito, lejos de nuestro alcance. El caso es que todo esto se basa en el supuesto de que siempre habrá dinero para pagar las deudas que se contrajeron. Para ello, es necesario crear más dinero y no parar bajo ningún concepto de encontrar nuevos recursos, bienes y servicios, que intercambiar. - Sancho cesa su explicación con una fuerte respiración, preguntándose si lo que acaba de decir era correcto o si tenía algún sentido.

-¡Pero eso es imposible Sancho! ¿Cómo vamos a crear nuevos bienes hasta el infinito si, aun ancha Castilla, nuestra tierra es finita?

Sancho se rasca la cabeza y tras unos segundos responde

-Hasta la fecha, confiemos en la tecnología. Esta nos ha permitido crear más y más. Además, también mercantilizamos nuevos recursos, es decir damos valor económico a cosas que antes no lo tenían, cómo el agua, el aire o parcelas de la luna. Por otra parte, es menester que se consuma todo lo que producimos, así que también es necesario que consumamos cada vez más.

-¿También debemos consumir más y más, sin importar nuestras necesidades? ¿Y que pasaría si tuviésemos suficiente y no hubiese más cosas que comprar?

-Lo ignoro amigo mío... aunque no sé si eso es posible, porque el hombre nunca se conforma con lo que tiene y las necesidades se crean con desearlo o creérselo.

Quejada, que seguía de pie mirando al sol poniente, masculla en baja voz.

-Creo querido Sancho que entiendo porqué nuestros antepasados fueron feroces conquistadores... ¡Porqué nunca tuvieron bastante! Mientras así sea, nunca terminará la crisis. -Suspira profundo bajando la vista al suelo.

Sancho se levanta y recogiendo sus pocos enseres señala:

-Se ha hecho tarde, volvamos a casa. Está bien por hoy de reflexiones.

-Me place, pero ¿sabes? Tal vez este paro sea buen momento para que pensemos y nos informemos, que no tiene precio ni debe valer dinero.

Con una sonrisa y muchas dudas nuestra pareja sube a sus monturas y emprende el camino señalado por el campanario.

Continuará...

alvaromerchan@hotmail.com