26 oct. 2014

LA PELOTA O BALÓN DE FÚTBOL, ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA…

Esta es una escena corriente en cualquier plaza o en cualquier parque de cualquier pueblo o ciudad: un grupo de niñas de entre ocho y doce años están sentadas en el suelo formando un círculo –un corro, vamos- y un grupo de niños de la misma edad juega con un balón de fútbol. Las niñas hablan, rien, hacen juegos de palmas, cantan, ocasionalmente discuten… 
Los niños dan fuertes patadas a la pelota, se dan patadas entre ellos, caen al suelo, se hacen daño…Si hay una pared cerca, lanzan el balón contra ella insistentemente con fuerza, produciendo un ruido muy molesto. Hacen los lanzamientos sin mucho miramiento, creando un cierto peligro para otras personas, para las niñas del corro, por ejemplo. Los niños se pelean mucho reclamando un supuesto fuera de juego, discuten y, ocasionalmente, hablan… 
Contemplando la escena con un poco de sentido común se observa un fuerte contraste entre un grupo de personas que se comunican continua e intensamente, que se relacionan, que comparten ideas, sentimientos y emociones y otro grupo de personas que se comunican también, pero utilizando como medio un objeto al que golpean. En consecuencia no se relacionan, no se enriquecen mutuamente, no comparten ideas, sentimientos o emociones…, porque se las disputan.
El grupo de niñas está ensayando mecanismos de comunicación comunitaria. El grupo de niños está ensayando mecanismos de control de la comunidad. 
El grupo de niñas afina su sensibilidad personal y social. El de niños desarrolla músculo, incluso en el espacio que deberían ocupar las neuronas. Cuando sean mayores, esos niños ocuparán puestos en los consejos de administración de empresas multinacionales sin escrúpulos que buscan el enriquecimiento a cualquier precio, por encima de los intereses generales con prácticas miserables y genocidas que arrojan a la pobreza y al hambre a centenares de millones de personas. 
Desde esos consejos de administración pondrán y quitarán gobiernos para que respondan a sus intereses. Esos gobiernos estarán presididos por adultos que de pequeños golpeaban con furia una pelota o por mujeres “patriarcalizadas” a las que el sistema ha arrebatado sus recuerdos y sus experiencias infantiles. 
Así pues, parece que ya hemos encontrado las armas de destrucción masiva que tanto tiempo llevábamos buscando… 
Guillermo Contreras, grupo Decrecimiento en equidad de Córdoba.

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