10 dic. 2013

ECOLOGISTAS EN ACCIÓN CÓRDOBA DENUNCIA EL DERROCHE ENERGÉTICO Y LA OSTENTACIÓN ASOCIADA A LAS FIESTAS NAVIDEÑAS.

Cuando parecería que ahogados en la crisis en la que nos ha sumido la acción concertada del poder financiero y del consumo compulsivo de energía, deberíamos avanzar hacia un modelo de economía basado en la austeridad y el consumo responsable de recursos, la evidencia del derroche energético y del gasto ostentoso y opulento asociado a las fiestas navideñas nos recuerda que el capital no descansa en la implantación de un modelo que consagre el enriquecimiento de la clase económicamente dominante a costa del empobrecimiento de la mayoría de la población y con unas costosísimas consecuencias ambientales y sociales. 
Apoyados en el brutal hostigamiento al que nos somete la publicidad y con la complicidad de las administraciones públicas -es fácil encontrar en los medios de comunicación titulares del tipo “El Consistorio lanza una campaña para estimular el consumo navideño”- se anuncian por doquier en estas fechas iniciativas que incitan al consumo y al ocio alienante e incongruente. 
Luces navideñas repartidas por toda la ciudad y mercadillos y parques de ocio infantil en carpas de última generación (paseo de la Victoria, plaza de Matías Prats, grandes superficies, bulevar del Gran Capitán) nos han hecho aceptar como algo natural que, en un gesto de ostentación insultante, se oferten en una ciudad con una temperatura media en diciembre de 10,2 grados pistas de hielo para patinaje y toboganes de hielo para acrobacias (plaza de las Tres Culturas), actividades propias de estaciones alpinas, no de ciudades de interior con una altitud media de escasos 200 metros sobre el nivel del mar. 
Ecologistas en Acción denuncia públicamente este estado de cosas y llama a la ciudadanía a expresar su rechazo a este tipo de iniciativas y a mantener una postura crítica y consecuente con un mundo brutalmente desigual, observando en estas fechas una conducta personal y familiar basada en la austeridad y la solidaridad, dando la espalda a los cantos de sirena que desde el sistema invitan a un consumo voraz y efímero de bienes y servicios absolutamente prescindibles. 
En consecuencia hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que frente a la propuesta del sistema de dejarnos arrastrar a un consumo compulsivo, consumamos de manera moderada y reflexiva tomando conciencia de que el planeta no puede soportar el nivel de consumo de recursos y de emisión de residuos que los países fuertemente industrializados estamos provocando.

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