4 may 2010

El decrecimiento: Una herramienta política de transformación

Un texto interesante, básico y claro para acercarnos al concepto de decrecimiento. Lo hemos extraido de nuestros amigos de www.decrecimiento.info. Que lo disfrutéis...

Ante una situación caracterizada por una triple crisis ecológica, económica y socio-política, los movimientos tranformadores necesitan nuevas respuestas y caminos de actuación. Desde una parte de la izquierda anticapitalista y desde la ecología política, se ha otorgado al decrecimiento un papel de herramienta política de alta validez. De manera efectiva pensamos que puede servir para superar un capitalismo que pretende virar hacia lo “verde” sin poner en cuestión su lógica injusta e insostenible, así como afrontar el triste futuro que nos depara el cambio climático si no actuamos con decisión.

Básicamente el concepto del decrecimiento pone en cuestión los grandes fundamentos del productivismo al exponer que no hay crecimiento infinito posible en un planeta finito. Apoyándose en autores de varias procedencias ideológicas como Iván Illich, André Gorz o Nicholas Georgescu-Roegen se opone, por lo tanto, al consenso generalizado según el cual el crecimiento económico es el alfa y el omega del bienestar humano e, incluso, de la conservación de los ecosistemas. Asimismo, de la mano o a pesar del incremento constante del PIB mundial desde hace 50 años, la huella ecológica de la humanidad –es decir el impacto de nuestras sociedades sobre el medio ambiente– excede hoy en casi un 30% la capacidad de regeneración del planeta. Si todas las personas vivieran como la ciudadanía vasca se necesitarían tres planetas.
Mientras tanto, las injusticias y desigualdades aumentan dejando en la brecha no solo a los países del Sur sino también al casi 9% de personas que viven debajo del umbral de la pobreza relativa en Euskadi (20% en el Estado español); eso, sin contar el déficit democrático que supone el imposible control de la ciudadanía sobre las cuestiones energéticas y la inexistencia de mecanismos de democracia deliberativa y directa.

Si bien se pueden discutir algunas implicaciones que poseen la utilización e idoneidad del término “decrecimiento”, constatamos que en la mayoría de los casos el rechazo al concepto enmascara en realidad un fuerte temor a su contenido subversivo y a la dificultad que entraña la posibilidad de manipularlo (a diferencia de lo ocurrido con el “desarrollo sostenible”). Igualmente, un cada vez más importante número de personas y movimientos sociales están empezando a utilizar el decrecimiento no sólo para vivir acorde con sus principios de simplicidad voluntaria, sino también para organizarse, reflexionar y aportar propuestas concretas de cambio. Además, en Francia, Italia o en el Estado español a nivel político el movimiento verde está dando un fuerte impulso a la cuestión y los movimientos de la izquierda anticapitalista trabajan cada vez más sobre el tema.

Sin duda el concepto de decrecimiento, al introducir la finitud del planeta y el lema “vivir mejor con menos”, posee una serie de virtudes innegables y que, desde una perspectiva política, puede aportar elementos centrales para el futuro como:

  • Una reconceptualización de conceptos como desarrollo, trabajo o riqueza, y una profundización y rescate de otros como justicia social, ciudadanía o democracia.
  • Propuestas novedosas desde la justicia ambiental y las relaciones Norte-Sur, la relocalización de los procesos de producción-consumo o la apuesta hacia nuevos modelos urbanísticos y energéticos como las ciudades en transición.
  • El valor de la coherencia entre el comportamiento individual y la acción colectiva.
  • Un puente entre sociedad y espacios de transformación social, y la creación de un nexo estratégico entre partidos y movimientos verdes, anticapitalistas y ecosocialistas.

Por lo tanto, ante el modelo capitalista de crecimiento infinito, el decrecimiento propone una alternativa no por sencilla de comprender menos revolucionaria. Frente a la dictadura del PIB, resituemos a la persona en el centro de los debates. Dejemos de perder el tiempo con el “hay que ganarse la vida” y de destruir el medio ambiente; apostemos por la emancipación personal y colectiva y la conversión ecológica de la economía reduciendo el consumo y produciendo según nuestras necesidades reales, compartamos el trabajo y liberemos tiempo para invertirlo en actividades creadoras de riqueza social y ecológica. En definitiva, optemos por la ciudadanía, la justicia social y ambiental, hoy y mañana, en el Norte y en el Sur. En otras palabras, ¡apostemos por vivir mejor con menos!"

En definitiva, el decrecimiento no es algo totalmente nuevo; probablemente, ni siquiera puede caracterizarse como una ideología política per se. Sin embargo, posee la capacidad de dar alternativas a un sistema depredador e injusto, y de crear puentes entre diferentes tradiciones políticas y sociales, lo que lo convierte en una poderosa herramienta política estratégica y una apuesta de transformación social.

Firman: Florent Marcellesi, Igor Moreno Jauregi e Iñaki Valentín son, respectivamente, miembros de Berdeak/Los Verdes, Gorripidea-Zutik y Antikapitalistak.

Bilbao, 15 de abril de 2010

30 abr 2010

I CICLO DE CONFERENCIAS SOBRE DECRECIMIENTO: Reencontrando el sentido del límite


"El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, social y
económico que cuestiona grandes axiomas de nuestra sociedad actual,
tales como el enfoque del desarrollo como mero crecimiento enconómico,
o la aceptación de este crecimiento, y de medidas como el PIB, como
índices del bienestar y de la felicidad. Nos ofrece un cambio en el
modo de vida para alcanzar un status de producción/consumo moderado y
racional, y una redefinición del desarrollo basada en una mejora de la
calidad de vida, una vuelta a los valores humanos, una puesta en valor
y recuperación del conocimiento tradicional y el respeto al medio
ambiente.

Lejos de tratar desde un punto de vista teórico el decrecimiento,
Ingeniería sin fronteras trata con estas jornadas de trazar lineas
transversales prácticas sobre las que abrir reflexiones sobre la
situación actual y sobre otras situaciones "decrecidas" mas deseables
y que ya se estan poniendo en práctica con resultado positivo. Los
ejes a tratar seran: agricultura y alimentación, género, relaciones
macroeconómicas mundiales, y uso de recursos. Además, se abordará el
tema de los medios de comunicación de masas y su rol como evangelistas
y guardianes de las tesis desarrollistas mas voraces."

http://docs.google.com/fileview?id=0B13V4Dz91dZrMDhlY2RjZDAtOTEwYS00MzMwLWJmMGItNWI4YjZkZmU2MGJi&hl=es

27 abr 2010

Cambio de rumbo e imaginación decrecentista

Nos hacemos eco de esta interesante reflexión del grupo de decrecimiento de Madrid... Imaginación colectiva, ¿hasta dónde podemos llegar? Gracias a los y las compas de Madrid por esta delicia de texto. Que lo disfrutéis...

"Nada más y nada menos. De lo que se trata es de cambiar el rumbo hasta ahora seguido por las sociedades humanas a partir de la bifurcación y la correspondiente opción productivista aparecida con el capitalismo industrial a mediados del siglo diecinueve y que llegó al paroxismo en el siglo veinte, lejos el más destructor de todos, si no tomamos en cuenta al actual. Eso, si éste siglo que comienza llega a finalizar y no acaba inconcluso y catastróficamente como advierte el escenario más probable.

El cambio de rumbo es una necesidad y una posibilidad pero los dados de la historia están cargados y para mal. Sabemos lo que hay que hacer para lograr un bien vivir auténtico y no el sucedáneo consumista actual, pero la máquina termo-industrial es enorme y a su funcionamiento perverso contribuyen sus propias víctimas. No obstante, hay que seguir apostando por la posibilidad más débil; jugándoselo todo en el empeño.

El decrecentismo no es una doctrina de salvación derivada de una profecía apocalíptica. El derrumbe, decimos, no será una consecuencia de castigos divinos: lo será de la estupidez, la avidez, la insensatez y el deseo de poder de grupos sociales concretos, en la actualidad con nombre, apellidos y número de identificación fiscal conocidos. El derrumbe civilizatorio no viene incluido en los genes de la especie sino que es el resultado de las opciones que en cada momento tomaron los que tenían las riendas del carro de la historia. Y el conjunto de esas elecciones nos ha conducido hasta aquí: al límite definitivo, a la frontera final con la biosfera a la cual pertenecemos y nos debemos.

No hay profecía apocalíptica, entonces, sino un diagnóstico descarnado que no puede ofrecer salvación sino orientaciones para una lucha de largo aliento que implicará tanto enfrentamientos directos y estrategias de contrapoder como procesos sociales de desconexión o “deserción masiva” de los modelos de conducta dominantes (Paolo Cacciari). La elección de unos caminos u otros por parte de los objetores del crecimiento dependerá de sus particulares condiciones subjetivas, éticas, culturales y políticas. El decrecentismo no prescribe unos modos u otros para ejercitar la decencia y la voluntad de cambio de rumbo. No es una apuesta por la salvación de algunos, sino por los derechos de las mayorías y minorías, sociales y biológicas, que viven en este planeta.

La imaginación decrecentista es el requisito para el cambio de rumbo. Significa la prefiguración del mundo deseado y de las formas de llegar a él explorando otros caminos en las bifurcaciones de la historia. El decrecentismo no delega en vanguardias supuestamente esclarecidas la concepción y el diseño de las formas convivenciales sino que promueve el derecho a la imaginación en todo el cuerpo social. Imaginar es un ejercicio de libertad que sostiene los proyectos de decrecimiento que promovemos. Imaginar es también un ejercicio de contrapoder. Y el campo de la imaginación decrecentista es inmenso, total, infinito, sin más límites que los que la propia energía creativa colectiva se imponga a sí misma. La imaginación y la inventiva participativa es el fundamento de las prácticas por el decrecimiento.
En Decrecimiento Madrid estamos explorando esa imaginación decrecentista realizando talleres internos para ayudar a configurar los proyectos comunes que sostienen nuestro hacer (Talleres de Imaginación Decrecentista). Se trata de recuperar el deseo colectivo a partir de la explicitación de los deseos individuales, bajo una lógica y una ética de construir “lo común de lo diverso” mediante procesos dialógicos abiertos. En eso estamos."



Fuente: http://innovacionydecrecimento.blogspot.com/

26 abr 2010

EXTRACTO DE LA DECLARACIÓN FINAL DE LA CONFERENCIA MUNDIAL de los PUEBLOS sobre el CAMBIO CLIMÁTICO.


EXTRACTO DE LA DECLARACIÓN FINAL DE LA CONFERENCIA MUNDIAL de los PUEBLOS sobre el CAMBIO CLIMÁTICO.

Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial...

Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos...

El Cambio Climático ya está produciendo profundos impactos sobre la agricultura y los modos de vida de los pueblos indígenas/originarios y campesinos del mundo y estos impactos se irán agravando en el futuro...

Se ha constatado que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en el periodo 1990 / 2007, no obstante haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado...

Con el fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente Acuerdo de los Pueblos llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra...

DECRECIMIENTO O BARBARIE



DECRECIMIENTO O BARBARIE. Para una salida noviolenta del capitalismo.
Paolo Cacciari.
Estamos instalados en la crisis. Y no será un paréntesis. Este libro esboza una posible salida de la recesión global dando un vuelco a los paradigmas de la modernidad. Una revolución económica (el decrecimiento) y política (la noviolencia activa) que ya viven en el archipiélago de los movimientos de resistencia comunitaria, en los de las mujeres y de las nuevas generaciones, y que está a la espera de una cita con las luchas para liberar el trabajo del yugo productivista. La "crítica al desarrollo" no puede no ir acompañada por un proyecto político de autogobierno. Y a la inversa.

Paolo Cacciari es periodista. Ha trabajado en el diario L´Unità y actualmente colabora con el semanario Carta. Ha sido en diferentes ocasiones concejal en el municipio de Venecia por el PCI (Partido Comunista Italiano) y por Rifondazione Comunista. Ha colaborado con el sindicato CGIL de la región del Veneto y con asociaciones como Legambiente, Lipu y Fórum Ambientalista.

24 abr 2010

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LA MADRE TIERRA


La siguiente es la Declaración suscrita el día 22 de abril de 2010 después de tres días de deliberaciones en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

Para ello proponemos el proyecto adjunto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan:

* Derecho a la vida y a existir;
* Derecho a ser respetada;
* Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;
* Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;
* Derecho al agua como fuente de vida;
* Derecho al aire limpio;
* Derecho a la salud integral;
* Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;
* Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.
* Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas.
http://cmpcc.org/



23 abr 2010

Un ejemplo magnífico de resistencia





MOVIMIENTO CHIPKO

El Movimiento Chipko comenzó en los 70 en los bosques de Garhwal, en los Himalayas indios, cuando un grupo de mujeres decidió impedir que se cortaran los árboles que suministraban a las poblaciones de madera, sombra, forraje para los animales, etc.

Una breve pero profunda reflexión...


"La visión del mundo de las clases dirigentes, que consiste en pensar que la única vía imaginable es aquella que conduce a acrecentar más y más la riqueza, no solamente es siniestra, también es ciega".

"Los ciudadanos de occidente hablan de cambiar el mundo, todos quieren cambiar el mundo, pero sin tocar nada de su actual estilo de vida".

Hervé Kempf

19 abr 2010

La cuestión social (Ignacio Ramonet)

En España, mientras el número de parados alcanzaba en 2009 la cifra de 4,5 millones (3,1 millones en 2008), las empresas cotizadas en Bolsa repartían 32.300 millones de euros a sus accionistas (19% más que en 2008). El año pasado, los beneficios de los diez principales bancos europeos superaron los 50.000 millones de euros... En un continente castigado por la peor recesión desde 1929... ¿Cómo es posible? Porque a partir de la crisis del otoño de 2008, los Bancos centrales prestaron masivamente, con tipos de interés mínimos, a la banca privada. Ésta utilizó ese dinero barato para prestar a su vez, con tipos más elevados, a las familias, a las empresas... y a los propios Estados. Así ganó esas millonadas. Ahora, la deuda soberana alcanza niveles excepcionales en varios países -Grecia, Irlanda, Portugal, España...- cuyos gobiernos han tenido que imponer drásticos Planes de austeridad a sus ciudadanos para satisfacer las exigencias de los actores financieros... causantes de la crisis del 2008. Una desvergüenza que exaspera y enfurece a millones de asalariados europeos.

Publicado en Le Monde Diplomatique, (abril 2010)

Leer más aquí

15 abr 2010

Breves aportaciones platónicas a la teoría decrecentista

Carlos Villanueva Castro, miembro de Jóvenes Verdes. Artículo publicado originalmente en EcoPolítica.

Platón trata en una de sus principales y más famosas obras de madurez, La República, el modo ideal, a su entender, de organizar la vida política del Estado y la sociedad que este delimita. La obra, de considerable extensión, narra desde una perspectiva filosófica, sustentada en la teoría metafísica platónica de las Formas, múltiples y variados aspectos de todo lo referente a la polis o ciudad y su organización. Es pues uno de los temas que podemos en el texto encontrar, el de mayor relevancia y al que confluyen el resto de ideas filosóficas del autor, el de la organización del Estado...

Leer el artículo completo en: http://www.ecopolitica.org/index.php?option=com_content&view=article&id=82%3Abreves-aportaciones-platas-a-la-teordecrecentista&catid=33%3Adecrecimiento&Itemid=1

14 abr 2010

Un punto de inflexión en la civilización

En estos últimos años ha habido una preocupación cada vez mayor por los umbrales o los puntos de inflexión en la naturaleza. Por ejemplo, los científicos se preocupan de cuando una población que disminuye de una especie en peligro llegará a un punto del cual no podrá recuperarse. Los biólogos marinos hablan del punto en que la pesca excesiva provocará el colapso de una pesquería.

Sabemos que hubo puntos de inflexión en civilizaciones anteriores, puntos en los cuales los factores que les amenazaban los abrumaron. Por ejemplo, en un cierto punto la acumulación de sal en el suelo, relacionada con la irrigación, sobrepasó la capacidad de los Sumerios de hacerle frente. Con los Mayas, llegó un momento en que los efectos de cortar demasiados árboles y la pérdida de tierra vegetal asociada fueron imposibles de superar.

La diferencia entre los países industrializados y en vías de desarrollo
Los puntos de inflexión que llevan al decline y al colapso cuando una amenaza o múltiples amenazas simultáneas superan a las sociedades, no siempre se pueden anticipar fácilmente. Por norma general, los países más avanzados económicamente pueden hacer frente a nuevas amenazas más eficazmente que los países en vías de desarrollo. Por ejemplo, mientras los gobiernos de países industrializados han podido mantener los índices de infección de VIH entre adultos debajo del 1 por ciento, muchos gobiernos de países en vías de desarrollo no han podido y ahora están luchando con índices de infección mucho más altos. Los casos más evidentes se encuentran en algunos países sur-africanos, donde están infectados hasta el 20 por ciento o más de los adultos.

Nos encontramos ante una situación similar con el crecimiento demográfico. Mientras que las poblaciones en casi todos los países industrializados, excepto los Estados Unidos, han parado de crecer, en casi todos los países de África, del Oriente Medio, y del subcontinente indio continúa habiendo un crecimiento rápido. La mayor parte de los 80 millones de personas agregados a la población mundial cada año nacen en los países donde los sistemas de soporte naturales están ya deteriorados debido a la presión del exceso de población, en los países menos capaces de soportarlos. En estos países, el riesgo de una crisis de estado está creciendo.

Cada vez más problemas sin resolver
Sin embargo, algunos asuntos parecen exceder incluso las habilidades de gestión de los países más avanzados. Cuando los primeros países detectaron la disminución de los acuíferos subterráneos, era lógico contar con que los gobiernos de los países afectados aumentarían rápidamente la eficiencia en el uso del agua y estabilizarían la población para estabilizar los acuíferos. Desafortunadamente, ningún país -industrial o en vías de desarrollo- ha hecho tal cosa. Dos estados que fallan en materia de sobreexplotación de acuíferos y en seguridad- la importancia de la amenaza de la escasez de agua crece - son Paquistán y Yemen.

Aunque la necesidad de recortar las emisiones de carbono sea evidente desde hace tiempo, ningún país ha conseguido llegar a ser neutro en carbono. Hasta el momento esto ha demostrado ser demasiado difícil políticamente, incluso para las sociedades más avanzadas tecnológicamente. ¿Podría el incremento de dióxido de carbono en la atmósfera demostrar ser tan inmanejable para nuestra civilización de principios del siglo XXI como lo fue el incremento de la sal en el suelo para los Sumerios en el 4000 A.C.?

Otra tensión potencialmente severa para los gobiernos es la disminución en la producción petrolífera que se avecina. Aunque la producción petrolífera mundial ha excedido ampliamente los nuevos descubrimientos de petróleo durante más de 20 años, sólo Suecia e Islandia tienen realmente alguna cosa que se asemeje remotamente a un plan para hacer frente con eficacia a una decadente fuente de petróleo.

La inseguridad alimentaria aumenta
Éste no es un inventario exhaustivo de problemas sin resolver, pero da una idea de cómo su número está creciendo mientras no podemos solucionar problemas existentes y nuevos problemas se están sumando a la lista. Analíticamente, el reto es determinar los efectos de los crecientes factores de estrés sobre el sistema global. Estas tensiones se hacen quizás más evidentes cuando nos fijamos en sus efectos sobre la seguridad alimentaria, que era el punto débil de muchas civilizaciones anteriores que se derrumbaron.

Varias tendencias convergentes están haciendo difícil a los granjeros del mundo responder al crecimiento de la demanda de alimentos. Entre estas tendencias, es importante el agotamiento de los acuíferos, la conversión cada vez mayor de tierras agrícolas a fines no agrícolas, y episodios climáticos más extremos, incluyendo olas de calor que hacen marchitar las cosechas, sequías, e inundaciones. Mientras que las tensiones de estos problemas sin resolver se acumulan, los gobiernos más débiles están comenzando a fracasar.

Formando parte de estos problemas, los Estados Unidos, el granero del mundo, han aumentado dramáticamente la parte de su cosecha de grano destinada a fabricar combustible de etanol-del 15 por ciento de la cosecha de 2005 a más del 25 por ciento de la cosecha de 2008. Este esfuerzo mal concebido de los E.E.U.U. para reducir su inseguridad en el petróleo impulsó a los precios del grano mundiales a alcanzar su punto más alto a mediados de 2008, creando así una inseguridad alimentaria mundial sin precedentes.

Evitar el punto de no retorno
El riesgo es que estos problemas que se acumulan y sus consecuencias abrumarán cada vez más a los gobiernos, llevando a extensos fracasos de los estados y eventualmente al fracaso de la civilización. Los países que encabezan la lista de estados que fracasan no son ninguna sorpresa. Incluyen, por ejemplo, Irak, Sudán, Somalia, República del Chad, Afganistán, República Democrática del Congo, y Haití. Y la lista se hace más larga cada año, planteando una pregunta molesta: ¿Cuántos estados fracasados harán falta antes del fracaso de la civilización? Nadie sabe la respuesta, pero es una pregunta que nos debemos hacer.

Estamos en una carrera entre los puntos de inflexión de la naturaleza y nuestros sistemas políticos. ¿Podemos eliminar las centrales eléctricas de carbón antes de que la fusión de la capa de hielo de Groenlandia llegue a ser irreversible? ¿Podemos conseguir la voluntad política de parar la tala de árboles en el Amazonas antes de que su vulnerabilidad cada vez mayor al fuego lleve al ecosistema a un punto de no retorno? ¿Podemos ayudar a los países a estabilizar su población antes de que se conviertan en estados colapsados?

Tenemos la tecnología para restaurar los sistemas naturales de la Tierra que nos sirven de apoyo, para erradicar la pobreza, para estabilizar la población, para reestructurar la economía energética mundial y para estabilizar el clima. Ahora el desafío es construir la voluntad política de hacerlo. Salvar la civilización no es un deporte para espectadores. Cada uno de nosotros tiene un papel determinante en el juego.


12 de agosto de 2009, Lester R. Brown, actualizaciones del Plan B, traducción con permiso de Earth Policy Institute. Lester R. Brown es el presidente del Earth Policy Institute y autor del " Plan B 4.0: Mobilizing to Save Civilization."

Fuente: http://www.terra.org/un-punto-de-inflexion-en-la-civilizacion_2372.html

7 abr 2010

Perspectivas sobre el trabajo en la crisis del capitalismo


Ante la actual crisis del sistema, reflejada en la crisis ecológica, la crisis de cuidados* y la crisis económica (cada cual que apunte otras crisis que considera consecuencia del modelo imperante de sociedad), encontramos multitud de reflexiones, asociadas a ideas de cambio, que son perfectamente válidas, mínimo como reflexión, para construir y caminar hacia un nuevo modelo, integrado por la enorme diversidad de modelos, actitudes, valores y culturas que pueden llegar a coexistir.

En este documento, que es un diálogo entre Jorge Riechman y José Manuel Naredo introducido por Olga Abasolo, encontramos relfexiones interesantes sobre el trabajo; como dice la introducción: "José Manuel Naredo y Jorge Riechmann reflexionan en este diálogo sobre el concepto de trabajo, sobre las características que ha adquirido y las perspectivas que se abren en el actual contexto de crisis de toda una fase del capitalismo. Abordarán la posible reformulación del concepto y las posibles alternativas a la actual situación de precarización del mercado laboral, de exclusión de amplios sectores de la población mundial y de fractura social que las políticas neoliberales han instaurado."

Es importante e interesante reflexionar sobre la idea de trabajo en todos los aspectos que se tratan en este enriquecedor diálogo, pues ya hay dos formas de ver esta idea: la que promociona el modelo capitalista, y que nosotros y nosotras entendemos como trabajo remunerado, y la que promueven diferentes movimientos, desde el feminista hasta el ecologista (en ambos casos encontramos multitud de voces que hablan de esto, entre ellas muchas vienen de una nueva forma de enfocar las causas, consecuencias y soluciones a los problemas actuales: el ecofeminismo**), que tiene que ver con una acepción más amplia y abierta, pues abarca el trabajo remunerado y el no remunerado, el trabajo más penoso y el más enriquecedor, el trabajo más social y el más privado...

Abrir nuestra idea de trabajo a todo aquél que se realiza más o menos diariamente, desde multitud de facetas de la vida y desde diversos "puestos" sociales es importante, para no centrarnos en la idea de que trabajo es todo aquello por lo que recibimos a cambio una paga económica, la cual nos permitirá acceder a servicios y productos gracias al intercambio monetario. Así, separaremos la idea de trabajo de la acción de consumir.

Leedlo, disfrutadlo y reflexionad con él.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=100111&titular=perspectivas-sobre-el-trabajo-en-la-crisis-del-capitalismo

*Crisis de cuidados: es la ruptura de la manera tradicional de organización de cada comunidad o sociedad para repartir el trabajo de cuidados, debido a la alineación impuesta por el sistema actual, así como a la globalización del sistema económico.
**Ecofeminismo: es un conjunto de corrientes de pensamiento y de actuación. Una de sus características principales desde nuestro punto de vista, es la relación existente entre la opresión y explotación histórica tanto de la mujer y su trabajo, como de la naturaleza y todo lo que ella nos ofrece.
Para saber más de ambos conceptos, entre otras muchas fuentes, podéis consultar el siguiente enlace http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?rubrique21

Más adelante iremos aportando nuevos documentos sobre estos temas, aún poco conocidos pero muy reveladores a la hora de comprender las causas de muchas de las situaciones que encontramos a nuestro alrededor y de emprender un nuevo camino para alcanzar ese Otro Mundo Posible.

6 abr 2010

DCRECE, el rap del decrecimiento

Un poco de sentido del humor nunca viene mal...

5 abr 2010

“Reflexiones sobre el necesario decrecimiento de la presión sobre los sistemas naturales. MENOS PARA VIVIR MEJOR”.

“Reflexiones sobre el necesario decrecimiento de la presión sobre los sistemas naturales. MENOS PARA VIVIR MEJOR”, de Yayo Herrero.
Publicado en el ECOLOGISTA nº 64.

Las actuales propuestas del decrecimiento ya formaban parte del ideario del ecologismo social desde hace décadas. Sin
embargo, este nuevo y provocador término del decrecimiento está permitiendo una mayor receptividad en muchos sectores
sociales a planteamientos ecologistas que, hasta hora, nos habían resultado especialmente difíciles de transmitir.

http://www.attacmadrid.org/wp/wp-content/uploads/Menos-para-vivir-mejor1.pdf

30 mar 2010

REFLEXIÓN QUIJOTESCA SOBRE CRISIS Y DECRECIMIENTO

REFLEXIÓN QUIJOTESCA SOBRE CRISIS Y DECRECIMIENTO

En un lugar de La Mancha...

Don Quijote y Don Sancho, como personajes atemporales (lo que también los convierte en aespaciales) charlaban una vez más de las vicisitudes de su mundo y el nuestro. A la fresca sombra de una encina milenaria, bota de vino en una mano, queso y pan en la otra.

-Dime Sancho, qué es eso de la crisis y a que se debe. La literatura al respecto no me satisface y aunque todos la mentan y la temen más que a un nublao, no acabo de entenderla.

-Buena pregunta Quejada. Me temo que un escudero que desconoce la economía y la política de palacio no sea el más ducho en el tema. No obstante es menester barruntarlo, pues es problema de todos.-Sancho empina la bota y con la mirada en el horizonte, mucho más allá de las vides y olivos, prosigue-
La crisis es una recesión económica debida a una falta de liquidez que ralentiza el consumo, que a su vez paraliza la industria y el comercio de todo tipo. Eso dicen con sus palabras pedantes los especialistas en la materia. Yo digo que muchos se quedan sin trabajo y muchos sin casa, que el pueblo tiene miedo y que nada parece indicar un presto cambio. Los dirigentes no paran de reunirse, llegar a supuestos acuerdos prometedores y establecer medidas. Pero hasta éstos se contradicen en como y cuando volveremos a disfrutar de los tiempos de bonanza...

Don Quijote que escuchaba absorto aprovecha la pausa de su amigo para preguntar de nuevo.

-Entiendo Sancho, pero ¿a que se debe? Hace cuatro días comprábamos casas y baratijas, viajábamos a destinos exóticos y hablábamos de ser una de las mayores economías del mundo. ¿Qué ha pasado con el oro?

-Oí decir al maestro de la escuela, que lee prensa internacional, que la crisis es inherente a la estructura del sistema capitalista. Vamos, que organizando así la economía es obligatoria la alternancia del lucro y la miseria, que sube y baja como una noria, por ciclos, y que es desde hace mucho quebradero de políticos y economistas encontrar la cura para las vacas flacas.

-Pero Sancho, ¿Dónde está el oro? No a podido tragárselo la tierra de la noche a la mañana, independientemente de lo que pase en la urnas o en las bolsas.

-El oro amigo mío, poco tiene ya que ver con la riqueza de una tierra, aunque los ricos de la misma lo luzcan en las galas. Cuando nosotros empezamos nuestros correrías, el oro era la moneda de cambio, y su peso la garantía de su valor. Hace menos de un siglo que el valor del dinero es independiente de las reservas de oro, por eso ha podido crecer la riqueza sin precedentes en la historia.

Don Quijote se levanta bruscamente como sacudiéndose la confusión de la cabeza e implora nervioso una respuesta satisfactoria.

-¿Entonces que es el dinero?

-El dinero parece ser un mero acuerdo. Una garantía de que tenemos o dejamos de tener basada en la confianza. Los bancos centrales “ponen en juego” un dinero, este lo compran los otros bancos que a su vez lo prestan a las personas. Dicen además que los bancos pueden dejar más dinero del que compraron y que ese puede volver a dejarse una y otra vez en una proporción increíble. Así se crea dinero que crea más dinero, confiados en que lo que tomaste prestado lo devolverás con intereses y que los demás harán lo mismo. Si no fuera así, si no se devolviera, o si todos quisiéramos sacar nuestros ahorros a una, caeríamos en la cuenta de que ese dinero no existe más que como deuda. No hay billetes para cubrir la mitad de la mitad de los ceros de las cuentas corrientes. Ignoro si bienes que lo pudieran respaldar. Es un juego complicado a propósito, lejos de nuestro alcance. El caso es que todo esto se basa en el supuesto de que siempre habrá dinero para pagar las deudas que se contrajeron. Para ello, es necesario crear más dinero y no parar bajo ningún concepto de encontrar nuevos recursos, bienes y servicios, que intercambiar. - Sancho cesa su explicación con una fuerte respiración, preguntándose si lo que acaba de decir era correcto o si tenía algún sentido.

-¡Pero eso es imposible Sancho! ¿Cómo vamos a crear nuevos bienes hasta el infinito si, aun ancha Castilla, nuestra tierra es finita?

Sancho se rasca la cabeza y tras unos segundos responde

-Hasta la fecha, confiemos en la tecnología. Esta nos ha permitido crear más y más. Además, también mercantilizamos nuevos recursos, es decir damos valor económico a cosas que antes no lo tenían, cómo el agua, el aire o parcelas de la luna. Por otra parte, es menester que se consuma todo lo que producimos, así que también es necesario que consumamos cada vez más.

-¿También debemos consumir más y más, sin importar nuestras necesidades? ¿Y que pasaría si tuviésemos suficiente y no hubiese más cosas que comprar?

-Lo ignoro amigo mío... aunque no sé si eso es posible, porque el hombre nunca se conforma con lo que tiene y las necesidades se crean con desearlo o creérselo.

Quejada, que seguía de pie mirando al sol poniente, masculla en baja voz.

-Creo querido Sancho que entiendo porqué nuestros antepasados fueron feroces conquistadores... ¡Porqué nunca tuvieron bastante! Mientras así sea, nunca terminará la crisis. -Suspira profundo bajando la vista al suelo.

Sancho se levanta y recogiendo sus pocos enseres señala:

-Se ha hecho tarde, volvamos a casa. Está bien por hoy de reflexiones.

-Me place, pero ¿sabes? Tal vez este paro sea buen momento para que pensemos y nos informemos, que no tiene precio ni debe valer dinero.

Con una sonrisa y muchas dudas nuestra pareja sube a sus monturas y emprende el camino señalado por el campanario.

Continuará...

alvaromerchan@hotmail.com

21 may 2009

BIBLIOGRAFÍA SOBRE DECRECIMIENTO:


· Laura Blanco Grau y Sylvain Fischer, de Entesa pel Decreixement: “El decrecimiento y la oportunidad del declive energético”. Diagonal del 10 de julio de 2008.

· Daniel López Marijuán: “Decrecimiento económico. Una verdadera alternativa a la crisis ambiental”. El Ecologista nº 57, verano de 2008.

· Francisco Fernández Buey: ¿Es el decrecimiento una utopía irrealizable? Revista Papeles nº 100. En la web: www.peripecias.com/desarrollo.

· Ecologistas en Acción: “Menos para vivir mejor: Decrecer con criterios de equidad”. Manifiesto de Valencia, diciembre de 2008.

· Serge Latouche: “Sobrevivir al desarrollo”. Icaria editorial, 2007.

· Serge Latouche: “La apuesta del decrecimiento”. Icaria editorial, 2008.

· Serge Latouche: “Pequeño tratado de Decrecimiento sereno ”. Icaria editorial, 2009.

· Manfred Linz, Jorge Riechmann y Joaquín Sempere: “Vivir (bien) con menos”. Icaria editorial, 2007 .

Simplicidad voluntaria y decrecimiento

Red por el Decrecimiento-Córdoba





¿¡CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ!?



En el siglo XIX se introdujo por primera vez la creencia errónea de que en la Edad Media se suponía que la Tierra era plana, concepto que, en realidad, se había dejado atrás mayoritariamente desde el siglo I. Sin embargo, curiosamente, hoy día mucha gente cree que los recursos de la Tierra y del intelecto humano son tan enormes que nuestro crecimiento puede continuar y que no hay peligro porque nunca agotaremos nada. Hoy día seguimos actuando como si la Tierra fuese plana, es decir, ilimitada.
Los autores clásicos estaban de acuerdo, en general, en la idea de la imposibilidad física de mantener un crecimiento ilimitado. Malthus, Ricardo, Mills o Marx conectaban sus teorías con el mundo físico. Fueron la revolución neoclásica y la extensión de la revolución industrial, con el uso intensivo de combustibles fósiles, las que supusieron la eliminación de cualquier preocupación por los límites físicos.
En 1929 se produjo una crisis porque el modelo de funcionamiento del sistema se agotó. El incremento tan elevado de la productividad originó demasiada oferta para tan poca demanda. La solución a esta crisis no llegó hasta la década de los 50, cuando se dotó al sistema de otra forma de funcionar. Los keynesianos proponían que en momentos de estancamiento económico, el Estado tiene la obligación de estimular la demanda con mayores gastos. Así, para impulsar el crecimiento económico se fomentó la producción: a más producción, más dinero, más compras, etc. Estados Unidos y la URSS se alzaron definitivamente como las nuevas potencias de mano de su, por entonces, enorme riqueza petrolífera.
El impulso introducido por estos cambios quedó agotado en los 70, cuando se hizo patente que los recursos hasta entonces despilfarrados, en especial el petróleo, la sangre del sistema, no iban a continuar para siempre aumentando su producción ni, por tanto, con un precio tan bajo como hasta ese momento. Se introdujeron cambios que permitieron mejorar la productividad, desvinculando el crecimiento económico de la creación de empleo. La hegemonía industrial daba paso a la hegemonía financiera en una acelerada carrera hacia la globalización, basada en un transporte sólo posible gracias a la energía barata proveniente del petróleo. Y el desempleo provocado en los países desarrollados por la oleada de deslocalizaciones fue solucionado con un enorme crecimiento del sector servicios, parásito de la depredación de recursos en todo el mundo.
A partir de los ‘60 empezaron a hacerse evidentes los problemas ecológicos que estaba creando el fuerte crecimiento económico iniciado tras la posguerra. Mientras los poderosos aceptaban las premisas del neoliberalismo, las ideas ecologistas fueron teniendo cada vez más aceptación entre la sociedad. Los gobiernos de los países más industrializados se empezaron a ver presionados por la opinión pública a desarrollar una política ambiental. La economía ortodoxa no pudo seguir manteniendo la supuesta incompatibilidad entre economía y ecología, porque ello supondría la necesidad de sustituir el modelo económico por otro. Como este planteamiento resulta inaceptable para los defensores del sistema, se comenzó a defender la compatibilidad entre crecimiento ilimitado y protección de la naturaleza.
“Si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años”, decían los autores de “Los Límites del Crecimiento” en 1972, un informe que precedió al comienzo de la era de las conferencias y cumbres sobre medio ambiente a nivel mundial. En 1987 el Informe Brundtland formaliza por primera vez el concepto de desarrollo sostenible.
Mientras se introducían los últimos cambios para seguir manteniendo el ritmo de crecimiento, incitando al hiperconsumo, facilitando el hiperendeudamiento con créditos con unos tipos de interés excepcionalmente reducidos, el desarrollismo se renombró como desarrollo sostenible, pervirtiendo todo lo bueno que pudiese haber tenido el primigenio significado de este concepto y utilizándolo como un lavado de imagen del crecimiento. Lo cierto es que el resultado de cualquier programa de desarrollo que no abandone las ansias de crecimiento es la insostenibilidad. Y será así incluso en el caso de que el programa incluya la palabra “sostenible”, porque lo que la tecnología ahorra (eficiencia) –y si el total es lo que cuenta- se ve enormemente superado por el continuo aumento del consumo y producción de unidades (efecto rebote).
Ahora o dentro de pocos años nuestras sociedades se verán bloqueadas por un techo energético producto de su propio desarrollismo. Un desarrollo acelerado gracias a la disponibilidad energética barata y accesible que hemos tenido hasta ahora y que ha provocado que entre 1800 y 2000 la población se multiplicara por siete, pasando de 900 a 6500 millones de personas…
Esta depredación de recursos y el consiguiente problema ambiental han sido relegados siempre a un segundo plano porque este mismo modelo ha utilizado la excusa de que sólo él garantiza el progreso social y la mejora de la calidad de vida. En definitiva, su máxima de que “más es siempre mejor”, nos lleva a perdonar u olvidar la catástrofe medioambiental que estamos señalando. Sin embargo, en situaciones como la actual (crisis), se evidencia más que nunca que incluso ese desarrollo socioeconómico, el paraíso del consumo, no existe ni existirá, pues ahora vemos que no puede garantizar lo importante, las necesidades reales: vivienda, educación, sanidad, empleo, tiempo, bienestar social y medioambiental, etc. Y hace a penas unos meses, cuando el sistema presumía de su fortaleza, a nadie se le debe olvidar que generaba precariedad laboral, imposibilidad de acceder a una vivienda y mucho, mucho endeudamiento familiar (que hoy se traduce en desahucios y préstamos que nos ahogan).
Por eso, a poco que nos paremos a pensarlo, este modelo depredador del Planeta ni siquiera puede decir que lo hace para que vivamos mejor, pues hoy y ayer el modelo del falso paraíso nos genera inseguridad (para el futuro), despidos masivos (hoy), imposibilidad de conciliar la vida laboral y familiar (para siempre), hipoteca-endeudamiento-desahucio y Guerra al Planeta.
Puede que salgamos de esta crisis económica, pero si no cambiamos el rumbo dicha salida será más aparente que real, puesto que las causas fundamentales van a seguir ahí: espiral de abuso de los recursos y de desprotección social. La crisis es por tanto una oportunidad para pensar hacia dónde nos han querido llevar: En un momento de parón de la máquina económica podemos dirigir mejor su nueva dirección; en este sentido, la movilización ingente de recursos que se está produciendo desde las instancias públicas debe servir para reorientar la economía hacia otro paradigma que no necesite el crecimiento (con el consabido abuso continuo de recursos e inseguridad social). Es decir, centrar los recursos colectivos no en mantener la misma industria contaminante, sino en un sistema sostenible; no en apostar por mantener el crecimiento del consumo, sino en cambiar radicalmente, reduciendo nuestro consumo de energía y materiales.
En resumidas cuentas, ahora que toca decidir cómo salimos de la crisis económica y evitamos el colapso ambiental próximo, es quizás una buena oportunidad de cambiar el modelo y los objetivos sociales, y comprender que garantizadas esas necesidades reales, no por tener más se vive mejor, sino más bien, más ahogado e inseguro. Este sistema nos ha impuesto la materialización y comercialización de la felicidad, haciéndonos creer que por tener más cosas y consumir más seremos felices, queriendo ocultar que al ser su finalidad el lucro empresarial y no la satisfacción de la gente, se ha tratado siempre de forzar la producción (y el consumo) y no de recortar el trabajo penoso, haciendo que los inventos ahorradores de trabajo (maquinaria, robotización, etc.) acentúen la dicotomía entre trabajo y paro, en vez de ampliar el tiempo libre y el disfrute de la vida, como hubiera sido deseable para la mayoría, y por tanto a costa de socializarnos cada vez menos, de dejar en la cuneta a nuestros ancianos y desdeñar la crianza, de no tener tiempo ni para estar con los hijos de uno, sencillamente porque estas cosas, que nos producen satisfacción y cubren importantes necesidades no suponen gasto y no pueden comercializarse, y por tanto, no pueden obtener beneficio de ello…
La cuestión es pues qué dirección seguir para salir de este falso paraíso que nos han vendido. Los adalides de este modelo, los mismos que nos han llevado al caos medioambiental y a la crisis económica actual, vuelven, aunque con palabras más amables, con sus recetas de siempre (más crédito, más consumo, más contaminación,…). Ahora este mensaje consumista y desarrollista se adereza a veces con metas altruistas: qué va a ser de los trabajadores del automóvil si no seguimos comprando nuevos coches, aunque ya no quepan casi en las calles; qué va a ser de los que trabajaban en la construcción si no seguimos comprando viviendas, aunque España sea ya el país que más costa y sierra ha perdido por el ladrillo (con el consiguiente menor interés turístico por nuestra tierra, claro) y el que cuenta con más viviendas per cápita de toda Europa pero que estén en buena parte vacías (pese al problema de falta de vivienda digna de jóvenes, mayores y familias)…
Atajar el problema de sobrevelocidad que tenemos pasa por abandonar la obsesión intrínseca de este sistema por el crecimiento. Creemos como Einstein que “no puede resolverse un problema pensando de la misma forma que cuando fue creado”, por eso defendemos la necesidad de una alternativa, de una referencia que nos saque de esta espiral, y esta para nosotros se llama decrecimiento con equidad…

EL DECRECIMIENTO
Conforme a los datos que hoy se manejan (capacidad del Planeta para absorber los residuos que generamos, recursos existentes, etc.), el decrecimiento no es una opción, es una necesidad y en el futuro una realidad (ante el agotamiento de recursos y la crisis global). Sin embargo, para evitar las negativas consecuencias medioambientales y sociales que se pueden avecinar, lo razonable y humano es que lo planifiquemos para que no se convierta en un caótico “sálvese quien pueda” (como ocurrió en Argentina hace unos años y antes con la desintegración de la URSS). En definitiva, que decrezcamos con equidad.
El decrecimiento con equidad es una propuesta nueva, distinta a las hechas hasta ahora y basada en la realidad social y medio ambiental que hoy conocemos. Todos los regímenes modernos han sido productivistas: repúblicas, dictaduras, sistemas totalitarios, hayan sido los gobiernos de derecha o de izquierda, liberales, socialistas, populistas, socioliberales, socialdemócratas, centralistas, radicales, comunistas. Todos han hecho del crecimiento económico la piedra angular de su incuestionable sistema. Y ninguno de esos modelos o sistemas sociales y económicos que hemos tenido hasta el momento puede sostenerse con los datos medioambientales que hoy tenemos, ninguno, y menos el actual estado de desarrollismo capitalista. La realidad deja fuera de dudas la imposibilidad de seguir por el camino que hemos trazado hasta ahora, pues el Planeta no puede sostener el nivel de consumismo, producción y residuos que tenemos, es simplemente imposible, pues necesitaríamos 2 o 3 planetas Tierra (¡y sólo hay 1, ¡¿o es que no nos enteramos?!); eso sin contar con la conflictividad y violencia en la que se basa el actual e injusto reparto de la riqueza y los recursos.
Por esto, esta propuesta pasa por el decrecimiento de quienes ya hemos crecido demasiado. Significa que los países sobredesarrollados tendremos que recortar drásticamente nuestro consumo de recursos y producción de residuos hasta acoplarlos a la capacidad de producción y reciclaje de la naturaleza.
Pero no en todo se tiene que decrecer ni de igual forma. Se trata de centrar los recursos colectivos no en mantener la misma industria automovilística, sino en posibilitar un sistema de movilidad sostenible; no en la creación de empleo en la construcción, sino en revitalizar un mundo rural agroecológico; no en apostar por las energías renovables para mantener el crecimiento del consumo, sino para cambiar radicalmente nuestra matriz energética; no en redoblar las apuestas por el desarrollismo en todos los países, sino en "desdesarrollarse", es decir, en quitar de nuestro camino (especialmente de los países del Sur) los obstáculos para florecer de otro modo. Sólo así las personas que viven en la miseria podrán aumentar sus niveles de consumo de recursos y de generación de residuos para alcanzar los mínimos para tener una vida digna, pues las más urgentes carencias de los del Sur vienen provocadas por los excesos del Norte. Sólo así dejaremos sitio en este planeta al resto de especies
Es decir, la propuesta del decrecimiento con equidad no implica que todo el mundo decrezca ni que decrezcamos en cualquier cosa, sino que el decrecimiento busca la equidad en la austeridad. Es comprender que vivir mejor es vivir con menos.
Hay que empezar a desenmascarar la trampa y reconocer que crecimiento del P.I.B. no es sinónimo de bienestar. Hay que guiarse por objetivos concretos (lo importante: vivienda, alimentación, educación, empleo, etc.), no subordinarse a los instrumentos-medios. Es por tanto apremiante pasar de una economía del dinero y de las cosas a una economía de las necesidades
El decrecimiento con equidad pretende también y ahora dar solución concreta a las cuestiones reales y actuales, afrontando de cara el problema ambiental y social en el que nos encontramos, y evitar que sean otros (tercer o cuarto mundo, seres vivos, etc.) o nuestros hijos los que se encuentren con el gran caos al que nos lleva el actual modelo basado como hemos visto en planteamientos obsoletos de hace siglos, cuando se creía que los recursos eran ilimitados y la felicidad simplemente consumir y comprar…
El decrecimiento con equidad se puede concretar en acciones entorno a:
1. Revaluar (revisar nuestros valores: cooperación vs competencia, altruismo vs egoísmo, relaciones personales vs relaciones de consumo, etc.).
2. Recontextualizar (modificar nuestras formas de conceptualizar la realidad, evidenciando la construcción social de la pobreza, de la escasez, etc.);
3. Reestructurar (adaptar las estructuras económicas y productivas al cambio de valores);
4. Reducir (limitar el consumo a la capacidad de carga de la biosfera);
5. Reutilizar (contra el consumismo, tender hacia bienes durables y a su reparación y conservación);
6. Reciclar (en todas nuestras actividades).
7. Relocalizar (sustentar la producción y el consumo esencialmente a escala local);
8. Redistribuir (el acceso a recursos naturales y las riquezas); así tenemos miles de naves, casas y locales abandonados, por citar dos ejemplos sintomáticos. Con todo lo que el sistema actual infrautiliza podemos generar millones de puestos de trabajo para gente que no tiene.
Pero para que este movimiento pueda conseguir su objetivo, debe conseguir dos cosas muy claras pero de largo alcance:
– Dar soluciones prácticas a la gente común que está siendo afectada por esta crisis. A la gente que lo más importante que tiene en la cabeza es darle de comer a sus hijos. Estas propuestas sobre el terreno deben demostrar a pequeña escala la solidez de la propuesta de cambio social que estamos proponiendo.
– Construir una oposición social valiente, con un discurso claro que permita que en el imaginario social entre con fuerza la idea que hay otro estilo de organizar la sociedad, que con toda su complejidad y varientes es el único estilo viable para nuestro futuro y que la crisis capitalista supone el mejor momento para hacerlo.
Aunque como hemos dicho el decrecimiento es sistémico (no individual, sino que se refiere a todo el modelo: modelo de producción y organización económica y modelo de consumo), en el sistema actual, en el que los medios de producción-comercialización son casi siempre de otros (grandes patronales y empresas), la ciudadanía puede empezar por el consumo, reducirlo y hacerlo de manera colectiva y planificada. Creemos que existen personas, grupos y colectivos, que pueden sentirse identificadas en esta propuesta, y con ellas queremos ir haciendo camino, construyendo esta campaña de manera sectorial y dirigida a la gente en un momento como el actual. No queremos dejar el caos para el sur y las futuras generaciones y no queremos la solución de manos de los mismos que han pensado el problema.



17 may 2009

ULTIMAN UN MODELO DE PUEBLO SIN DEPENDENCIA DEL PETRÓLEO

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=483625